La formación del personal como clave para la gestión de cambio

INTECO, Alvaro Torres

Las expectativas del mercado exigen que las organizaciones gestionen cambios en sus procesos, productos, servicios y en su forma de pensamiento.  Para obtener resultados deseados se recurre a la implementación de múltiples herramientas, ya sean clásicas o vanguardistas, entre ellas la gestión por proyectos y la gestión sistemática mediante una red de estímulos hasta lograr lo previsto.

De forma independiente, cada una de las rutas que se aborden, obedecen a una necesidad identificada o proyección deseada.  

Recientemente se presentó la norma internacional INTE/ISO 45001:2015 “Sistemas de gestión para la seguridad y la salud en el trabajo: requisitos con orientación para su uso”, documento que nos específica las condiciones que debe cumplir una organización para demostrar que trabaja en la prevención del deterioro de la salud y la seguridad de las personas que laboran o tienen relación con ella.  Por lo tanto, se hace necesario que todo tipo de organizaciones gestione un cambio en la forma de administrar sus esfuerzos en materias de prevención y respuesta a incidentes.

Existe como antecedente, la emisión de versiones actualizadas de otras normas de sistemas de gestión como la INTE/ISO 9001:2015 de calidad y la INTE/ISO 14001:2015 de ambiente, con lo que las organizaciones que tenían implementadas las versiones anteriores, han debido gestionar cambios en sus sistemas de gestión para cumplir con nuevos requisitos.

Las acciones para gestionar el cambio se deben planificar desde la perspectiva del pensamiento basado en riesgo, es decir, considerando las amenazas y las oportunidades y teniendo en cuenta los objetivos que motivaron el cambio, para no perder la visión general.  La consideración de un entorno completo es fundamental, incluir recursos de información, tiempo, análisis, aprobaciones, dinero y sobre todo conocimiento, son la clave para asegurar el éxito.

Planificar e implementar cambios requiere de bases conceptuales muy sólidas, para poder aplicar con discernimiento las acciones necesarias, evitando los conflictos innecesarios, las mermas de tiempo en reuniones y rectificaciones que no agregan valor, y sobre todo que no aportan a la autoestima del equipo de trabajo.

Las capacitaciones orientadas a las implicaciones de los cambios en los requisitos de las normas son una de las mejores alternativas, siempre que sean con entes reconocidos y con respaldo para garantizar un enfoque claro y coherente, que permita un abordaje desde la esencia del requisito hasta el beneficio de su aplicación.