Capacitar o no capacitar

INTECO, Alvaro Torres

En momentos donde los presupuestos son limitados, al presentarle a la gerencia un presupuesto de gasto, el rubro de capacitación del personal siempre será una variable digna de ser consultada, evaluada y en ocasiones hasta desafiada.  Considerar los objetivos de la organización y la estrategia aprobada para lograrlos es uno de los aspectos de impacto para definir las capacitaciones.  Recordemos que cada gerente es quien entrega cuentas sobre el logro de los objetivos, por lo que presentarle actividades de capacitación que conduzcan al resultado esperado siempre será bien percibido.

Realizar un exhaustivo análisis de las variables que podrían influenciar al cliente o usuario final es otro de los aspectos que pueden generar líneas para definir las necesidades de capacitación.  Información como participación histórica en el mercado, posicionamiento en la mente del cliente, quejas, comentarios de satisfacción, garantías utilizadas, recompras, referencias, demoras en la entrega del servicio podrían ser insumos para respaldar la capacitación a elegir.

El logro de los objetivos depende del desempeño de las personas, por lo que el conocimiento que se les brinde es un factor clave para el logro de los objetivos planteados.  En el ente que se designa la confianza de impartir una capacitación se deposita el éxito futuro y sostenible de la organización. Los años en el mercado, el conocimiento y experiencia de la persona a cargo de la instrucción, el respaldo de la marca que refleja el certificado y la garantía de calidad que se tenga sobre el conocimiento transmitido son algunos de los criterios para seleccionar el ente que capacite al personal.  Figuras independientes con buena experiencia son una de las alternativas, sin embargo el respaldo no garantiza el éxito esperado y tampoco garantiza la justificación del fracaso.